Una cuestión de atención

 

                                 

      ¿Cómo mejorar?

 

      Básicamente, una cuestión de atención; atención sobre uno mismo.

      Uno mismo como punto de partida. Me observo continuamente, no solo observo lo que hago, sino también lo que pienso, lo que siento. Es el primer paso, observar, porque generalmente, todo pasa desapercibido… voy siendo, haciendo, sintiendo… y no soy consciente. Actúo normalmente, y todo pasa “normalmente”, sin más.

 

      Buscar los porqués de mi ser, es comenzar a obtener el poder de cambiar hacia algo mejor, si es esa nuestra intención. En Aikido, antes de poder hacer una técnica sobre un compañero de forma correcta, necesitamos estar presentes en nosotros mismos, nuestro ser debe estar alineado y unificado. Un punto de poder bajo el ombligo que manifiesta la grandeza del Universo. Siempre desde la atención, desde la concentración absoluta, una atención que va mucho más allá de lo puramente sensible.

 

      Nuestro cambio viene desde el conocimiento de nosotros mismos, y la mejor forma de conocernos es centrar nuestra atención sobre nuestro “Yo” en todos los planos de nuestro ser. Descubrir el fundamento de nuestros comportamientos, de nuestros sentimientos, de nuestras emociones; es una labor de por vida.

     

      Nos descubrimos como seres desconocidos; aunque seamos el agente más cercano a nosotros mismos, a veces, el más lejano y desconocido. Es un descubrimiento oscuro, donde poco a poco vamos introduciendo luz; un análisis de nuestra alma que solo nosotros mismos podemos realizar.

 

      Desde este descubrimiento puede aparecer la transformación, el cambio basado en el conocimiento de nuestro motor y sus diversas facetas permitirán redirigir nuestra acción hacia una dimensión mejor, más sana, más libre, una dimensión llena de luz como manifestación de nuestra divinidad interior.

 

 

Volver a artículos