UKE Y TORI, Yin y Yang, la danza de la naturaleza.

        Son dos los "actores principales" de la obra del Aikido. Uke y Tori dan vida a la dualidad básica de la naturaleza. Son noche y día, luz y

    oscuridad, femenino y masculino...

        En toda técnica de Aikido existen estas dos manifestaciones que parten con un mismo fin. Lejos de ofrecer un espectáculo marcial, su

    objetivo es dar a luz una técnica aiki, cuyas cualiades principales son la fluidez y la naturalidad.

        Frente a frente,  Uke es Yang, y Tori, Yin. Al igual que en la naturaleza, nada es absoluto, todo encierra la semilla de su opuesto y lo

    genera. La diferencia energética ofrece la necesidad de un intercambio. Los polos opuestos se atraen, y Uke, lleno de Yang siente la

    irrefrenable necesidad de manifestarse en el vacío que ofrece el Yin atraído por la gravedad que desprende ese vacío. El Yin, al sentir la

    posibilidad de llenarse, avanza hacía su compleción.

         Los dos avanzan hacia un punto de unión "musubi" y ahí, al igual que un equinoccio, un amanecer o un atardecer, intercambian sus

    energías en un instante, tornándose el otro. La capacidad receptiva del Yin de Tori crea un vacío donde el Yang de Uke se puede manifestar.

        A través del poder Aiki, ese vacío permite que el centro de Tori absorba la energía de Uke y lo carga de ella; Uke, con su energía Yang a

    punto agotarse se vuelve Yin receptivo y fluye dirigido por el Yang que ahora posee Tori. La espiral gira. La imagen recuerda los brazos de

    galaxia. La imagen Aiki se manifiesta. La Naturaleza fluye.

 

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